
Para el tema que acontece esta entrada de filosofía, de la pequeña caja de mis pensamientos, considero que sería interesante hablar de uno de los Filósofos más importantes de la modernidad, y por esto, es de lo más pertinente hablar de Immanuel Kant o como muchos le conocen, el “Sócrates de Königsberg”. Como pocos, fue uno de los escasos filósofos que vivió tal cual pensó. Todo un maestro en la filosofía analítica, que tiene un amplio abanico de obras éticas inéditas, entre la que destaca: “Crítica de la razón práctica” o “Kritik der praktischen Vernunft”. Obra de la cual se procederá a tratar en este hecho.
El Placer Kantiano remonta sus principios conceptuales a la Facultad Superior de Desear, desde la cual parten la Voluntad, La Acción y por último pero más importante el Placer. Dicha facultad debe su orden meramente al entendimiento; rechazando toda conexión posible con los sentidos, que implican desarrollo empírico, promoviendo las inclinaciones del ser.
El Deseo concierne a la vida práctica, por lo que es este dictado desde la Razón Pura Practica, por lo que acertásemos si decimos que la única forma de que se desenvuelva este es dejando de lado los sentidos (sentimientos) y obrando por el neto entendimiento. El Deseo, es por consiguiente, la obra de la razón materializada pero de igual forma no perturbada por las inclinaciones del ser, que llevan al mismo a ejercer por medio de los sentidos.
Es entonces, cuando el Deseo, propicia la Voluntad que conduce al ser al desarrollo de la acción siempre buena o en búsqueda de un fin de igual naturaleza; el correcto desarrollo de la acción es siempre en pro de determinada terminación del individuo en SÍ, aconteciendo la gratificación de este, el Placer, que es a su vez una Forma, mas no, un Materia, pues esta ultima lo es si y solo si cuando es individualizado sin perder la objetividad de la Forma.
La Forma del placer, es en su sentido una Abstracción Pura, tanto es esta solo dictaminada por la Razón Pura, pues Placer es uno para todos, más no se experimenta así por todos los seres, ya que hay tantas formas de percibirlo como seres sean capases de abstraerlo. Lo que quiere decir que Placer es aquel sentimiento gratificante que se presenta dentro del ser, más no que todos los seres deban sentir el mismo Placer por los mismos hechos del caso.
El Placer es entonces solo importante no en cuanto a sus cualidades, sino en cuanto a que cantidad lo puede obtener Determinado ser. Hallando al Placer como la representación del Fundamento de la Determinación del Deseo; aspecto que hayamos bastante obvio pues es el Placer la base por medio de la cual se motiva al ser a Desear esperando poder nuevamente representar dicha acción conclusiva en Placer. Cabe aclarar que la representación hablada ante el Fundamento de la Determinación del Deseo, es algo que lleva a pensar que mencionado Fundamento es manipulado desde los sentidos, reflexión que es correcta; recordando y teniendo siempre presente que es la Materia del Placer la susceptible a las inclinaciones del ser, ocurriendo todo lo contrario con la Forma.
Concluyendo este aspecto determinamos que el Placer es aquello por lo que se Desea siendo en si un fundamento de la Facultad Superior de Desear, que es meramente por su hecho de Superior pertinente a la Razón Pura. Siendo el entendimiento quien guía el deseo desde la representación de Placer que existe tomada desde la experiencia en la mente del ser, exhortando como conciencia final a la Razón Pura Practica.
Ahora bien (en segundo lugar) es el Placer una Facultad de la acción ya que se este estimula el Deseo desde la representación ya almacenada en la mente del individuo, porque lo que se debe afirmar que es el Placer un motor racional por medio del cual el individuo desarrolla sus acciones, pues no hay nada mas grato que el Placer tras concluir cualquier acto del cotidiano.
Suponiendo todo lo anterior, es el gusto quien Determina la acción que el individuo debe realizar, pues es este quien conlleva siempre a aun Placer que busca el bien por su condición de Voluntad direccionada desde la Facultad Superior de Desear; por lo que se consigna de forma imperativa que la razón está siempre en todos los momento del actuar humano y que solo este tiene potestad desde sus inclinaciones para buscar el bien en la Materia que supone el Placer.
En un mundo ideal kantiano, todos los seres que allí residan y sean de naturaleza racional, deben obedecer a una Determinación guiada desde la Razón Pura, pero siempre enfocada a una Razón Pura Practica del diario vivir. Es por esto que la filosofía Kantiana es tan difícil de que sea aplicada al mundo, puesto que es casi imposible que todos los seres que se reconocen dentro de la naturaleza racional, respondan de la manera correcta frente a los problemas más críticos en los que se debe hacer cumplir La Ley Universal de la Razón, y no acudan a una rápida respuesta de sus sentidos, acto que contrariaría de forma radical la filosofía Kantiana. Por lo que atinaríamos si concluimos que: El mundo está Determinado por las acciones que hagan sus habitantes y siendo estas siempre en búsqueda de un fin bien absoluto y racional, testificaríamos que el mundo está gobernado por el gusto de sus habitantes desde la Facultad Superior de Desear.
El Placer Kantiano remonta sus principios conceptuales a la Facultad Superior de Desear, desde la cual parten la Voluntad, La Acción y por último pero más importante el Placer. Dicha facultad debe su orden meramente al entendimiento; rechazando toda conexión posible con los sentidos, que implican desarrollo empírico, promoviendo las inclinaciones del ser.
El Deseo concierne a la vida práctica, por lo que es este dictado desde la Razón Pura Practica, por lo que acertásemos si decimos que la única forma de que se desenvuelva este es dejando de lado los sentidos (sentimientos) y obrando por el neto entendimiento. El Deseo, es por consiguiente, la obra de la razón materializada pero de igual forma no perturbada por las inclinaciones del ser, que llevan al mismo a ejercer por medio de los sentidos.
Es entonces, cuando el Deseo, propicia la Voluntad que conduce al ser al desarrollo de la acción siempre buena o en búsqueda de un fin de igual naturaleza; el correcto desarrollo de la acción es siempre en pro de determinada terminación del individuo en SÍ, aconteciendo la gratificación de este, el Placer, que es a su vez una Forma, mas no, un Materia, pues esta ultima lo es si y solo si cuando es individualizado sin perder la objetividad de la Forma.
La Forma del placer, es en su sentido una Abstracción Pura, tanto es esta solo dictaminada por la Razón Pura, pues Placer es uno para todos, más no se experimenta así por todos los seres, ya que hay tantas formas de percibirlo como seres sean capases de abstraerlo. Lo que quiere decir que Placer es aquel sentimiento gratificante que se presenta dentro del ser, más no que todos los seres deban sentir el mismo Placer por los mismos hechos del caso.
El Placer es entonces solo importante no en cuanto a sus cualidades, sino en cuanto a que cantidad lo puede obtener Determinado ser. Hallando al Placer como la representación del Fundamento de la Determinación del Deseo; aspecto que hayamos bastante obvio pues es el Placer la base por medio de la cual se motiva al ser a Desear esperando poder nuevamente representar dicha acción conclusiva en Placer. Cabe aclarar que la representación hablada ante el Fundamento de la Determinación del Deseo, es algo que lleva a pensar que mencionado Fundamento es manipulado desde los sentidos, reflexión que es correcta; recordando y teniendo siempre presente que es la Materia del Placer la susceptible a las inclinaciones del ser, ocurriendo todo lo contrario con la Forma.
Concluyendo este aspecto determinamos que el Placer es aquello por lo que se Desea siendo en si un fundamento de la Facultad Superior de Desear, que es meramente por su hecho de Superior pertinente a la Razón Pura. Siendo el entendimiento quien guía el deseo desde la representación de Placer que existe tomada desde la experiencia en la mente del ser, exhortando como conciencia final a la Razón Pura Practica.
Ahora bien (en segundo lugar) es el Placer una Facultad de la acción ya que se este estimula el Deseo desde la representación ya almacenada en la mente del individuo, porque lo que se debe afirmar que es el Placer un motor racional por medio del cual el individuo desarrolla sus acciones, pues no hay nada mas grato que el Placer tras concluir cualquier acto del cotidiano.
Suponiendo todo lo anterior, es el gusto quien Determina la acción que el individuo debe realizar, pues es este quien conlleva siempre a aun Placer que busca el bien por su condición de Voluntad direccionada desde la Facultad Superior de Desear; por lo que se consigna de forma imperativa que la razón está siempre en todos los momento del actuar humano y que solo este tiene potestad desde sus inclinaciones para buscar el bien en la Materia que supone el Placer.
En un mundo ideal kantiano, todos los seres que allí residan y sean de naturaleza racional, deben obedecer a una Determinación guiada desde la Razón Pura, pero siempre enfocada a una Razón Pura Practica del diario vivir. Es por esto que la filosofía Kantiana es tan difícil de que sea aplicada al mundo, puesto que es casi imposible que todos los seres que se reconocen dentro de la naturaleza racional, respondan de la manera correcta frente a los problemas más críticos en los que se debe hacer cumplir La Ley Universal de la Razón, y no acudan a una rápida respuesta de sus sentidos, acto que contrariaría de forma radical la filosofía Kantiana. Por lo que atinaríamos si concluimos que: El mundo está Determinado por las acciones que hagan sus habitantes y siendo estas siempre en búsqueda de un fin bien absoluto y racional, testificaríamos que el mundo está gobernado por el gusto de sus habitantes desde la Facultad Superior de Desear.
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