viernes, 9 de julio de 2010

AXIOMÁTICA

NOTA: Una aclaración pertinente y necesaria antes de empezar la lectura. Con miras a simplificar el inicio del texto y poder lograr el cometido final propondremos por significación de: a) Axioma: Enunciado que parece valer para un concepto supuesto. b) Axiomática o sistema axiomático: Conjunto de tales enunciados acerca del supuesto. c) Postulados: Afirmaciones aparentemente valederas, pero de carácter singular –responden a una sola ciencia o materia-. d) Fractal: Objeto geométrico o no, que tiene por necesidad dos nociones básicas: auto-similaridad y dimensión. Tiende a expresar formas infinitamente complejas. e) Juegos de lenguaje: Entendemos por esto, todos los modos de utilización del lenguaje oral y escrito.[1]

________________________________________________

Desde tiempos antiguos, se habla de axiomas, series lógicas, postulados y demás, en Aristóteles encontramos los primeros vestigios de estos términos; Euclides, poco tiempo después, presenta sus 465 proposiciones de una cadena lógica[2]. Este aspecto histórico es bastante relevante pues aun hoy en día nos seguimos planteando estos términos y, además sostenemos un fracaso inminente de dichas consecuencias igualmente lógicas que se desprenden de la evidencia citada anteriormente como axiomas, series lógicas, etc. Este colapso de la ciencia y la filosofía nos lleva a problemas contemporáneos de orden intrínsecamente importantes en sí; pues representa la petición desesperada de un replanteamiento de la característica de universalidad[3] a la que pretende toda ciencia con cualquier tipo de vínculo con la matemática o la lógica.

Una de las tantas formas pensadas para superar dicho fracaso es la legitimización del juego del lenguaje con el cual se expresan, para esto, cada rama de la ciencia evolucionó su juego de lenguaje clásico y básico, a un nivel más elevado, dando así, la creación de un juego de lenguaje científico, que tiene como fin buscar una generalidad dentro de cada rama científica donde es aplicado. Con muchas falencias resueltas por la aproximación a la universalidad, se induce a un nuevo traspié. La generación de sistemas axiomáticos capaces de enunciar coherentemente los nuevos juegos de lenguaje científicos, terminan causando una pluralidad de <<sistemas formales>> que desatan una inconsistencia que anula su validez. Aunque los gremios de expertos de las diferentes ramas apoyaban dichos sistemas por su validación con respecto a la ciencia, no respondían de forma satisfactoria entre sí, puesto que, la pluralidad lingüística alcanzada marcaba un claro enfrentamiento entre el lenguaje mismo.

En la búsqueda de la universalidad de la ciencia se crea un nuevo juego de lenguaje denominado: meta-lenguaje.[4] Este pretende unificar la ciencia en su sentido más elemental; con un sistema lógico organizado y objetivo, que apunte a la abstracción completa[5] que lo convierta en objeto sin precedente alguno. Para eliminar todos los aspectos subjetivos que puedan generarse a partir de él, se elimina el concepto de palabra[6] y se instaura en cambio de ella el término; con esto se evita profundizar en aspectos que no corresponden a un meta-lenguaje. Estos términos son entonces caracteres singulares que se pueden representar por un símbolo cualesquiera o por una letra de cualquier alfabeto, y aun así, no cambiase para nada el sentido lógico del meta-lenguaje. Para esto un ejemplo:

( p כ q ) Ξ µ “p entonces q si y solo si µ”

Un polígono es triangulo, si y solo si, tiene tres ángulos

__________________________________________________________

( β כ Ω ) Ξ α “β entonces Ω si y solo si α”

Un polígono es triangulo, si y solo si, tiene tres ángulos

Este meta-lenguaje que representa la exaltación de la abstracción humana, sería entonces: La Lógica, que representaría la sucesión organizada de ordenes pensadas para que no se contradigan y sean compactas, proporcionando validez al sistema, que busca ser preciso y no dejar ninguna fractura en la teoría para caer en errores o fugas. La búsqueda de la precisión se hace mediante un orden jerárquico que obedece a la importancia en cuanto a la validez de una orden a otra. Por esto, estableceremos el orden jerárquico de la siguiente manera: 1) Sistema axiomático 2) Axiomas 3) Meta-lenguaje 4) Postulados 5) Caracteres 6) Ordenes singulares. Siguiendo el orden racional anterior, plantearíamos que todo el conjunto de axiomas, que son los enunciados validos de la lógica, responden entre sí como un todo consistente e independiente[7], sin contradicción y que no den pie a fugas; estos conforman –si logran su cometido- un meta-lenguaje que permite la objetividad y la rigurosidad suficiente para ser universal. Otro requisito de este meta-lenguaje, es que debe ser lo suficientemente moldeable para poder ser aplicado a cada caso especifico en cada una de las ciencias. Este meta-lenguaje contiene los postulados, que son afirmaciones aparentemente válidas, mas sin embargo singulares, pues acatan solo a determinada ciencia y no se podrían hacer universales. Llegado a este punto, seria la implementación de un sistema completamente abierto y extenso de caracteres simbólicos[8] que representan para cada particular un postulado, en este orden de ideas, podríamos decir que para la expresión “a → g”, “a” valdría en etología: “perro” y “g” valdría en la misma: “cuadrúpedo”, por lo tanto, “Si perro, entonces, cuadrúpedo”[9]. Por último las órdenes singulares o conectivos senténciales[10]: estas son como se expuso anteriormente (→) conectores lógicos que denotan estado de cohesión y coherencia dentro del enunciado determinado. Así, (.) significa “y” y (~) significa “no”, entre otros no -profundizaremos, puesto que no es el caso-[11].

La situación se torna realmente compleja cuando intentamos establecer las normas que rigen los principios y las ordenes del sistema axiomático pues este, al obedecer a un meta-lenguaje, debe representar el máximo estadio de consistencia, independencia y solidez[12] -dentro de las ciencias-, pero al plantearnos esto caemos en la primera dicotomía de la teoría. ¿Qué orden debe llevar a la correcta construcción de un sistema axiomático? ¿Primero se deben plantear los axiomas y con estos dar paso al sistema axiomático complejo? O ¿Debemos primero experimentar y practicar con el sistema para desarrollar los axiomas y de estos el sistema axiomático? Estas preguntas ya se las respondieron Lyotard y Wilder, quienes no opinan diferente,[13] más sin embargo, tampoco opinan lo mismo. Lyotard propone un mayor estudio para definir válidamente cual proceso es el mejor, pero Wilder, asevera que solo de la práctica primera de los conceptos, se pueden elaborar axiomas. Ante esta inconformidad nos encontramos de frente a la necesidad de plantear una axiomática de la axiomática, o en otras palabras, una meta-axiomática. Abriendo las puertas a un nuevo problema.

Esta petición nace del perentorio fracaso de la axiomática de no poder ser aplicada a sí misma, por lo que se anula todo tipo de rigor científico en sí, pues, como se plantean los conceptos en un principio y como se los sostiene en este estadio, son especulaciones de validez. No hay ningún proceso lógico y ordenado que permita establecer una axiomática coherente de sí misma. Estamos, entonces, en la necesidad de generar un sistema axiomático que sea aplicable a sí mismo, o que sea superior al ya planteado sistema axiomático de la lógica contemporánea. Si analizamos lo anterior terminaríamos diciendo: la axiomática es un fractal. No hay punto en el cual se detenga –por ahora-. Una breve argumentación de esto –si vemos la definición de la nota aclaratoria del principio- es que un sistema axiomático que responde a otro guarda auto-similaridad, pues debe obedecer las mismas normas, además, compartiría –con los fractales- el concepto de dimensión, pues sería un sistema axiomático, idéntico –puesto que siguen las mismas leyes- a otro sistema axiomático y así sucesivamente, hasta que se transforme en una forma lógica organizada infinitamente compleja, si es que es está alcanzable.

Vemos entonces como la lógica ha fracasado en su búsqueda de universalidad, pues como lo expuso ya Gödel, el método axiomático tiene demasiadas limitaciones y aun más cuando se aplica a sistemas complejos. Por esto sería entonces la axiomática válida solo en campos extremadamente delimitados y precisos, y sería como expuso Russell ya de la matemática pura, que es aquella ciencia de la que uno no sabe de lo que está hablando ni si lo que está diciendo es verdad[14], comentario al que se sumaría perfectamente el de Grassman: Las ciencias formales se caracterizan por el hecho de que sus únicos principios de procedimiento son reglas de la lógica, así como por la circunstancia de que sus teoremas no son > ningún aspecto del mundo existente, sino > cualquier cosa postulada por el pensamiento.[15]

¿En qué punto detenerse? El desarrollo de una meta-axiomática que sea capaz de corregir el curso dado, ya por la axiomática corriente es una carencia plausible. Necesitamos examinar con especial detenimiento pues tiende a consumirse como un círculo vicioso. Este punto aunque significa un fracaso a la ciencia y a la filosofía, representa una alegría de poder seguir avanzando, pues se debe partir –aunque en este momento está más que visto- de imperfecciones y fracturas en las teorías científicas y filosóficas para avanzar, desarrollar y pulir cada vez más las tesis que estas presentan con rigor. Pues solo de la crítica se pone en crisis las teorías y de las crisis, ya nos enseñó la historia, es que salimos adelante con mayor efectividad; además, debemos partir del principio de imperfección científica para avanzar constantemente, teniendo siempre claro, que si consideramos un objeto como terminado y perfecto, no poseemos las suficientes bases, ni teóricas, ni practicas para mejorarlo.

_____________________________________________________________

[1] Para sentar las bases teóricas de a) y b) remítase a: Raymond L. Wilder. El método axiomático. Capitulo 5: La fuente de los axiomas. Página 48. Para encontrar teoría de c) remítase igualmente a: Rubiano, Gustavo. Fractales para profanos. Universidad Nacional de Colombia. Primera Edición 2.000. Páginas 1 a 13. Para e) remítase: Wittgenstein, Ludwig. Philosophische Untersuchungen o Investigaciones filosóficas. Parte I. Páginas 23 a 24.

[2] Nota tomada de: Raymond L. Wilder (…) Op. Ct. Página 36.

[3] Este concepto no está puesto por azar, pues con él se pretende demostrar el carácter de totalidad que pretenden tener las comúnmente llamadas ciencias exactas.

[4] Este responde a la pauta básica de todos los juegos de lenguaje, pero pretende ser quien jerarquice todos los demás, por lo que apunta a ser el lenguaje que esta tras todos los lenguajes.

[5] Es necesario dejar en claro lo que representa este nuevo concepto dentro de la obra. Entendamos entonces, por esto, un sistema no relacionado de: caracteres –fonemas, grafemas, morfemas, etc.- versus etimologías; que sea además inrelacionable con la creación de juegos de lenguaje que cambien sus normas –el sistema axiomático al que responde-, mas siempre dispuesto a acoplarse –por su nivel de abstracción- a cualesquier necesidad que surja en la ciencia.

[6] Entiéndase palabra como secuencia lógica organizada de caracteres con significación determinada que alude específicamente a un juego de lenguaje menor, y que, por consiguiente, tiene una etimología arraigada a una determinada cultura, lo que permea la objetividad a la que se busca llegar.

[7] Raymond L. Wilder (…) Op. Ct. Página 55. 3. La independencia de los axiomas. Como una breve significación de este término podríamos afirmar que: Representa la separación entre un axioma y otro, puesto que, cada uno es válido por sí mismo y en función de si mismo; con la característica de que cada axioma agregado al sistema axiomático debe aportar información nueva, sea de orden imperativo o experimental. Esto con el fin de no caer en redundancias que propulsen un estado de crisis por contradicción, por esto, se dice lo estrictamente necesario y no se dice más.

[8] Estos caracteres simbólicos tienden a ser: 1. El abecedario común occidental 2. El alfabeto griego 3. Caracteres singulares desarrollados para cada ciencia.

[9] Nota aclaratoria: En caso tal de que exista un perro que no posea sus cuatro extremidades, no significa que el enunciado este mal, solo que los casos particulares de individuos o agentes no lo alteran.

[10] Raymond L. Wilder (…) Op. Ct. Página 70.

[11] Una aclaración pertinente seria decir que dichos conectivos senténciales aunque son básicamente los mismos, pueden cambiar, aunque solo de forma simbólica, puesto que conservan la significación y validez.

[12] Solidez, representa a diferencia de consistencia –que es intrínseca al lenguaje mismo-, estabilidad del lenguaje con respecto a la ciencia como tal, o en otras palabras, la consistencia del lenguaje fuera de sí.

[13] Lyotard, Jean-Franςois. (…) Op. Ct. y. Raymond L. Wilder (…) Op. Ct.

[14] Raymond L. Wilder (…) Op. Ct. Página 50.

[15] Raymond L. Wilder (…) Op. Ct. Pagina 38. A la ves citado de: “E.Negel, The formation of modern conceptions of formal logic in the development of geometry”, Osiris, vol 8 (1939), pp. 142-222, pp. 169-172.

miércoles, 16 de junio de 2010

LA ILUSTRACIÓN, UNA CRÍTICA

La Ilustración en la contemporaneidad representa un periodo de la razón humana ya superado, pero si la intentamos encajar en algún tipo de significación actual, lograríamos aproximarnos de forma amplia diciendo que es una de las cuatro corrientes filosóficas principales de la modernidad. Acercándonos más al término como concepto, propondríamos La Ilustración como un pensamiento mediador entre el empirismo y el racionalismo, que logra de manera sintética, instaurar una nueva brecha a seguir sin lugar a extremismos conceptuales ni filosóficos. La Ilustración además de intentar mediar entre el racionalismo y el empirismo en el siglo XVIII, adopta una postura radical anti-cristiana donde se encaran los problemas de la época, con pseudo-valores adquiridos por la sociedad occidental de las costumbres y la moral judío-cristiana. Uno de los aspectos más importantes, y por tanto no el único, es la Enciclopedia que representa el sentido más puritano de la época, pues pretende abarcar de forma vasta el mayor conocimiento posible, y organizarlo en orden alfabético.

Dando un pequeño abrebocas de que es La Ilustración, intentaremos en el siguiente trabajo esbozar de forma correcta las falencias de esta; teniendo presente un eventual fracaso de las ciencias absolutistas en la modernidad –Un claro ejemplo de esto, es el fracaso de la lógica-. Por esto abordaremos problemas cómo la falta de coherencia entre la teoría y la práctica; además basando nuestra crítica en el Fausto de Goethe, expondremos el por qué de la malversación de la práctica en La Ilustración.


* * *


La ilustración, que en muchos sentidos aportó al desarrollo intelectual del hombre, será abordada en esta oportunidad desde los problemas que presenta, pues solo así, se la podrá superar de una manera asertiva. Por ello buscaremos dos de estos problemas que susciten especial atención para lograr desde hay erguir un pensamiento pos ilustrado[1]. Uno de los problemas a tratar es la falta de coherencia entre las obras publicadas por los autores y su aplicación en el ejercicio de su profesión, el otro ha de ser la falta de la experiencia como asertiva forma de vida, que tiene clara la necesidad inminente de la razón, siempre buscando un equilibrio entre lo empirista y lo racionalista, sin olvidarnos, claro está, que la filosofía de La Ilustración se detiene en postularse como una mediadora entre estas dos antagónicas corrientes, aunque se queda sólo en la teoría. Esto procederemos a explicarlo tras evacuar el problema de coherencia, teoría-practica.

Buscando un primer impulso para desentrañar este proceso que nos presenta una dicotomía bastante peculiar, propondremos un caso concreto citando al texto base[2], con respecto al ejemplo que proponen de este problema: “El caso más impresionante es el del cura Meslier, quien fue toda su vida un sacerdote ejemplar para sus feligreses y nunca despertó la menor sospecha de heterodoxia o ateísmo, y que dejó después de su muerte uno de los manuscritos más radicalmente ateos y anticristianos de la época, cuya publicación causo sensación.” Lo que acabamos de ver, implica una evidente ruptura entre el pensamiento ilustrado y la aplicación de este, que demuestra claramente una tendencia hacia la no correlación en su época, asimismo se halla en contraposición de uno de los ideales más elevados de la ilustración, según el cual, el progreso publico del saber y la cultura es capaz de liberar al hombre y suprimir todos aquellos yugos que terminan por convertirse en los males de la sociedad.

Si tomamos lo anterior, muy pocos autores a lo largo de la historia de la filosofía se han comportado en la práctica tal como dictaminan sus teorías, uno de estos ha sido el filosofo clásico Sócrates, al cual se le atribuyen muchas de estas características; otro bastante importante es Immanuel Kant, quien, de igual forma, se ganó el sobrenombre de: El Sócrates de Königsberg, por la coherencia entre su estilo de vida y la doctrina que profesaba. La evidencia anterior presenta de forma contundente los hechos que llevan a decir que la premisa de la ilustración de la liberación de hombre y de sus males, por medio del progreso público del saber y de la difusión de la cultura, no es acertada pues carece de elementos que en verdad, liberen al hombre del yugo que le es impuesto socialmente.

Podemos ayudarnos al momento de elaborar esta crítica de las palabras de Hegel en lo que conciernen al primer capítulo –La Ilustración- de su libro la fenomenología del espíritu, donde resalta como la ilustración se destruye a sí misma, puesto que ha generado un: “puro pensamiento inteligible y ha destruido todo lo que existía” y de esta forma, destruyendo todas las bases históricas e intelectuales hasta la época en su búsqueda insaciable de destruir la fe cristiana “se ha desmembrado y quebrantado a sí misma”. Síntesis clara que pasó al cura Meslier, que inmerso en la investigación y búsqueda de la más alta ilustración, termina por destruirse a sí mismo, sin guardar coherencia alguna entre sus pensamientos y sus actos.

Otro problema que se abordara en este escrito es la ausencia de la praxis en el pensamiento ilustrado, para lo que nos valdremos perfectamente del Fausto de Goethe que entabla una crítica desde la posición del pensamiento dialectico. Sería imprudente, para esto, no citar la obertura de la obra por parte de Fausto en su primer monólogo, donde termina convocando y hablando con un espíritu. Citaremos el principio: “¡Ah! Filosofía, jurisprudencia, medicina y hasta teología, todo lo he profundizado con entusiasmo creciente, y ¡heme aquí, pobre loco, tan sabio como antes! Es verdad que me titulo maestro, doctor, y que aquí, allá y en todas partes cuento con innumerables discípulos que puedo dirigir a mi capricho; pero no lo es menos que nada logramos saber. Esto es lo que me hiere el alma.”[3] Veamos entonces como el mundo del conocimiento no llena al hombre, sino, más bien, le arranca una parte de su naturaleza humana, le arrebata la experiencia y el error, la crisis y la crítica, dejando desarmado al más sabio. Pues el sentido de la vida, como ya lo vislumbraba Goethe está más relacionado a la acción que con cualquier cosa.

Una aclaración que nos plantea el texto base con respecto a la postura que adopta Fausto en la obra, tras negar su contento con La Ilustración, es no confundir bajo ninguna circunstancia que este pensamiento nuevo llevase a la irracionalidad y mucho menos a un romanticismo; pues él está volviendo en sí y observando el racionalismo a través de el espíritu del macrocosmos y de el espíritu de la tierra, los cuales respectivamente son la encarnación del racionalismo y del pensamiento dialectico, planteando de nuevo un problema, pero esta vez, dentro de otro problema, pues la forma en la que niega Fausto al espíritu del macrocosmos y como a su vez el espíritu de la tierra lo niega a él, es de vital importancia para entender de nuevo la relación: pensamiento versus praxis. De “tan solo un espectáculo” y de “naturaleza infinita” tilda Fausto a: el espíritu del macrocosmos negándolo en su inmensidad, en su totalidad, porque si de algo el hombre no es dueño, es de eso, de la totalidad, del cosmos, y Fausto creía estar convencido de ello. Asimismo, tras buscar en el espíritu de la tierra este lo rechaza de forma contundente y corta: “Te asemejas al espíritu que comprendes. No a mí.” y es en este momento como vemos claramente que Fausto comprende el macrocosmos pero busca con sus acciones el espíritu de la tierra; mostrando como su mente no está en concordancia con sus acciones, cayendo de nuevo en el problema planteado al principio: una notable separación entre razón y praxis.

Trascurrido esto, Fausto atiende a su experiencia y a lo que le dicta vivir por medio de la acción y se topa al mejor de todos en cuanto a la práctica: El Diablo, quien es encarnado en la obra por Mefistófeles, representa el boleto de entrada al mundo real, en el que la gente sufre, ríe, muere, llora, siente, y no solo se analiza tras unos lentes a lo lejos en un habitáculo lleno de pergaminos. Siendo este, el trecho que claramente desea seguir Fausto.

Alejándonos un poco de la rigurosidad del texto base de Lucien Goldmann, nos abriremos camino ahora, por la parcialidad y el pensamiento subjetivo con miras a la concepción contemporánea. Para dar paso a lo anterior, nos preguntaremos que veracidad y el por qué, de la negación de Goldman a una búsqueda de la irracionalidad por medio de la magia, el romanticismo y el misterio, pues como se rastrea perfectamente en el texto, a quien acude Fausto son espíritus, lo que nos muestra la naturaleza y parcialidad por parte de Goethe, de plantear algo que no fuese del todo claro, pues para estos –los espíritus- hay infinidad de explicaciones, mas sin embargo, ninguna se la puede tomar por verídica, lo que de por sí, marca un salto enorme al misterio. Apoyando lo dicho anteriormente, podríamos también inclinarnos con argumentos a decir que el espíritu del macrocosmos es una manifestación más de Dios, quien, por lo tanto, en ningún momento se aleja de su apuesta; tal como, el espíritu de la tierra igualmente representa al Diablo o Mefistófeles, como se lo quiera llamar. El hecho de plantear dos personajes tan subjetivos y plurales, es una muestra clara del misterio que envuelve la obra, que buscando siempre una racionalidad en el caos, se encuentra de frente, con que el caos tiene un orden perfectamente establecido: es aleatorio.

El espíritu del macrocosmos o Dios, que al parecer no tienen diferencia alguna, se caracterizan por representar un todo, un conocimiento absoluto, una experiencia absoluta, que de una u otra manera tiende alejarse cada vez mas tanto de la experiencia como del conocimiento del hombre; llevando a ambas, como resultado, hasta un extremo inhumano. Caso contrario representa el espíritu de la tierra o el Diablo, quien representa lo mundano, todo aquello que se entre mezcla generando un orden aleatorio en el mundo; es este, quien personifica el conocimiento y la experiencia humana, siguiendo lo anterior, las ideas por racionales o a priori que sean, necesitan ser permeadas por la práctica para agregar veracidad a ellas en virtud de sí mismas; igualmente vemos como el Diablo representa la tierra, lugar donde habita el hombre, y Dios, representa el cosmos, lugar a donde el hombre aspira llegar así sea violando su naturaleza misma. Recogiendo todo lo anterior, vemos con mayor claridad el planteamiento de Goldmann con base en la obra de Goethe, de que sea el Diablo y un pacto con este, la única forma de encontrar el camino a Dios. Esto último nos presenta una contradicción pues da a entender algo que compartimos: que Dios está en la naturaleza del hombre, por eso, este no debe ser buscado fuera de sí; con respecto a esta tesis, la experiencia y el conocimiento marcaria una brecha de incongruencias, pues un hombre en ningún caso podría tener un conocimiento absoluto[4] y mucho menos una experiencia absoluta, y buscar esto por medios mundanos y con miras a una experiencia cosmológica, sería absurdo.

Empatando con todo lo anterior, afirmaremos siguiendo la postura de Kant[5] con respecto a la ilustración, que solo el uso público de la razón y la libertad[6] puede llevar a una correcta ilustración, y es, precisamente este uso público lo que nos llevaría a concluir desde la misma teoría kantiana, que la promulgación razonable ante todo un abanico de lectores y jueces, llevase a una aceptación impartida por la razón misma, mas no por la fuerza. Siendo, entonces, la ilustración, como lo planteamos anteriormente: el abandono de todas esas rigurosidades impuestas y un lanzamiento a la vida desde la mayoría de edad; pues: “La ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad.”[7]Estando apto para abordar la razón desde sí mismo, planteándose en virtud de sí su camino a seguir, abandonando las tutelas forzosas, en las que se cae por pereza o cobardía. Siguiendo el camino ya esbozado por Kant, podremos decir firmemente que el conveniente principal del hombre es tener el valor suficiente para servirse de su propia razón y por eso el gran problema de La Ilustración es la rigurosidad, que lleva a ataduras sociales, en las que fácilmente se puede caer en error como lo hizo ya el cura Meslier.

____________________________________________________________________

[1] El término acá usado hace referencia al concepto de la superación de una corriente, al comienzo de una nueva época, subsistiendo a la anterior; diferencia clara si se usase el término postilustrado, que haría referencia solo a un contexto histórico, el fin de una época y la iniciación de otra.

[2] Goldmann, Lucien. La ilustración y la sociedad actual. Ensayo. Monte Ávila Editores, C.A. Página 16.

[3] Goethe, Johann Wolfgang von. Fausto. Ed. Sol 90. 2004. Página 19.

[4] El termino conocimiento absoluto no está aquí por azar, sino, hace referencia nuevamente a la critica planteada a la ilustración como la búsqueda de acaparar todo el conocimiento; extralimitando al hombre.

[5] Kant, Immanuel. Historia de la filosofía. Capitulo 1: ¿Qué es la ilustración? 1784. Sin más datos editoriales. Página 28.

[6] Veamos cómo evoluciona la teoría si se adiciona el concepto de libertad, como premisa para la vida en sociedad; y, como en un principio, fue este uno de los fallos de La Ilustración, como ya esta explicado.

[7] Kant, Immanuel. Historia de la filosofía. Capitulo 1: ¿Qué es la ilustración? 1784. Sin más datos editoriales. Página 25.

LA JUSTICIA: RASTREANDO UN CONCEPTO - JOHN RAWLS – LAWRENCE KOHLBERG



Establecer con certeza un sentido de la justicia es un cometido bastante alto, sin embargo, rastrear el sentido de ésta para intentar establecer de forma aproximada que la justicia es un acto humano cotidiano que se nos presenta de diferentes formas, y que solo repudiamos cuando vivimos su contra, la injusticia, y que perseguimos cuando somos tratados y la experimentamos de primera mano, la justicia. No sobra dejar por sentado que la justicia aunque éste presente en toda la vida, evoluciona buscando un nivel de abstracción cada vez mayor, pero en esta evolución se la puede encontrar en diferentes estadios a los cuales cada vez tiende a responder de forma menos concreta y más abstracta, interiorizando los preceptos que conforman dicha justicia hasta hacerlos propios y ser capaz de sentirlos como rectitudes[1] en virtud de si, mas no como imposiciones que tienden a la autoridad.

La justicia tiene dos estadios básicos fácilmente detectables, el primero de ellos responde a una autoridad y por consiguiente es una justicia que esta fuera de la persona, y conlleva en la gran mayoría de casos a un sentimiento moral –natural- igual a la culpa[2], y un segundo donde se presenta ya al individuo como un ser social que, por tanto, basa su vida en asociaciones que cambian su sentido igualmente con la evolución. En un principio son básicas y obedecen a preceptos muy particulares siendo asociaciones singulares, con el tiempo estas asociaciones cambian para el individuo y se tornan mucho más grandes, demostrando que el individuo es capaz de abstraer a tal punto asociaciones de carácter nacional o internacional, buscando por fin último una asociación universal, de personas que conciben, respetan y forman parte activa de un contrato social-moral establecido que consienten, con el ánimo de impulsar su desarrollo con miras a una pluralidad justa universal.

Para acreditar y corroborar lo expuesto anteriormente, se debe tener claro y aceptar, dos preceptos que dan pie y cabida a todo lo anterior y a lo que seguiremos exponiendo más adelante. El establecimiento primero de tres leyes psicológicas que obedecen a una evolución progresiva del ser humano que responderían a un intento de esquematizar tanto la justicia como la moral con el fin de dar orden e intentar generar una significación coherente, estas son[3]: 1. Dada una familia justa, el niño: por el manifiesto amor de los padres, llega él a quererlos también. 2. Partiendo de la ley primera, y conservando un estado justo, se generan vínculos amistosos con personas externas al núcleo familiar, y estos, se mantienen mientras ninguna de las partes asociadas rompa con sus deberes, obligaciones y derechos. 3. Cumplido con las dos leyes anteriores y desarrollado un sentido de la amistad o camaradería elevado y teniendo una participación activa en todas aquellas instituciones que consideramos justas, proporcionamos que otros conciban como justas estas instituciones y creamos un ambiente de justicia universal.

Los preceptos segundos son las bases sociales concretas que conllevan un correcto desarrollo moral y por consiguiente una evolución en la abstracción y apropiación del concepto de justicia para intentar de alguna forma llegar al estadio máximo de dicha escala. Plantearse un constante debe ser[4] en pro de una corrección sistemática de las falencias sociales, para idealizar una sociedad ordenada y justa donde la estructura básica sea el núcleo familiar, y el equilibrio entre las personas este dado por principios justos de un contrato social implícito más no existente[5].

El desarrollo moral básico va dictaminado por tres partes las cuales se caracterizan de forma tal, que coinciden con el desarrollo paralelo de la edad y por consiguiente de la justicia; entonces podríamos decir que la justicia necesariamente implica un desarrollo corporal y mental ligado a la edad, que terminaría por conllevar a una inevitable experiencia de vida, pues como dijimos anteriormente: es la experiencia de la injusticia, la genera un sentimiento de censura que impulsa a quien la ha vivido a intentar implantar sistemas justos, pues teniendo la experiencia de ambas, se generan estructuras mentales que respectivamente las censuran y apoyan; en parte, basados también en la experiencia, y en los sentimientos morales generados a partir de esta misma causa. Una moral utilitarista sin bases racionales, puesto que carece de principios que la adoctrinan, lleva al niño a pensar de forma equitativa, no porque él conciba la necesidad de la equidad como un precepto primordial para la cooperación y coexistencia con los demás, sino, como la única herramienta de la que se puede valer para que no dispongan lo otros más que él. Siendo así, el niño acude a la justicia equitativa de un modo utilitarista en el que piensa en función de si mismo y no abstrae a su par por lo que es en virtud de sí, puesto, que carece de principios justos morales, argumentados y racionales, sino, los concibe de forma natural[6] como la proyección de normas autoritarias que se le han plateado como única vía a seguir.

No es sino hasta la adolescencia avanzada cuando se empieza a distinguir la tercera persona por lo que es en cuanto a si misma, mas no por lo que es en cuanto a uno; este paso implica un complejo desarrollo de la estructura moral que lleva a exportar la idea de par fuera de sí, teniendo en cuenta al otro como un ente autónomo completamente separado de él. Cuando se logra este cometido las asociaciones singulares prosperan siempre y cuando, se respete de igual forma los estatutos y fines que presiden tal asociación. Siguiendo entonces con la secuencia de las leyes de la psicología moral, determinaríamos que un tercer estadio estaría comprendido por una aceptación racional de los preceptos que rigen la justicia y por tanto las entidades justas, teniendo en cuenta que son siempre hombres juiciosos los que emiten dichos veredictos, pensados para un conglomerado universal que por su mismo tipo –racional- debe obedecer a lo mismo. Por lo que son estos juicios aceptados de forma inteligible por todos aquellos que llegan a este ultimo estado moral, donde son, estos, los principios, aceptados en virtud de sí mismos y bajo ninguna circunstancia aceptados como imposiciones o actos incoherentes que se basan en exigencias sin peso racional ni moral.

* * *

Teniendo claro el cometido final de la evolución moral, establecemos un nuevo cambio importante en cuanto a los pasos de dicha evolución moral. Anteriormente hemos hablado de una importante diferencia entre sentimientos morales y sentimientos naturales, además de esto, hemos usado el término natural para establecer un paralelo con un estado pueril del individuo. Los sentimientos morales, responden a reacciones jerarquizadas por disposiciones complejas racionales, que llevan al individuo a hablar de una u otra determinada manera, siempre, siendo dicha manera, el modo más adecuado de proceder. Nótese de la breve definición anterior, que la peculiaridad de esta categoría es el alto contenido racional que da peso a este rótulo –sentimiento moral-. Los sentimientos naturales son, sin embargo, sentimientos en el sentido estricto de la palabra, por lo que no tienen peso ni validez racional alguna, estos están íntimamente ligados con las pasiones[7]; son en su gran mayoría los niños y los individuos que no logran superar la primera etapa del desarrollo de la justicia moral los que los sufren. Aclarando esta diferencia, podemos dar pie a explicar el por qué con la comparación del término natural a la concepción que tiene el niño en sí mismo; este último, actúa de determinadas maneras sin embargo no tiene unos preceptos justos o de cualquier otro tipo que lo lleven a comportarse de esa forma o de cualquier otra. Es por esto, que los niños actúan de manera natural, pues no tienen bases racionales que respalden sus actos, y son presididos en la gran mayoría de casos por normas impuestas por los padres o acudientes, que ellos –los niños- adoptan como único recurso a encajar a la sociedad, por lo tanto las adoptan nuevamente de manera utilitarista; es este último punto la explicación del porque atiende la forma natural al estado de desarrollo primario de los niños y algunos otros que se estancan en este proceso.

Aclarados ya, los temas de los sentimientos morales, naturales y del estado natural, podemos dar paso a la explicación final de la concepción de justicia, según la cual, se preside de sentimientos morales que dictaminan los pasos a seguir, como se dijo anteriormente, después de sentir cualquiera de ellos. Por esto, son el perdón y el olvido, dos sentimientos morales sin los cuales no podríamos avanzar, pues es solo de los errores que se pueden detectar las falencias y a partir de ahí mejorarlas con el fin de pensar en un constante debe ser. Es, entonces, la conducta moral la que se basa en gran parte de la aprobación de nuestros pares, sean estos compañeros, empleados, ciudadanos o simplemente humanos, pues son estos últimos el verdadero cometido de la justicia moral, pues son el auténtico fin universal.

* * *

A partir de este momento tenemos como único propósito el de precisar la justicia a través de la moral de los principios pues es la única que tiene el suficiente peso racional como para hacerlo. Por eso, esta –la justicia- se vive como un placer ideal de la cooperación humana justa, manteniendo un contrato social libre e implícito por su misma naturaleza en la sociedad. El individuo que alcanza este estadio, es consciente de su responsabilidad con todos los agentes morales racionales, por lo que genera una serie de principios propios que armonicen con los de su sociedad. Por lo tanto estos principios tienden a ser las bases individuales solidas que llevan al individuo a comportarse de determinada manera y a actuar con respecto a las leyes universales: en pro. Todo esto, termina por concluir que la normal universal por excelencia es el derecho que tiene el otro en virtud de sí mismo, de ser respetado, o en otras palabras, a respetar la libertad, el derecho y la dignidad de todos los seres humanos como entes individuales.

Por esto el hombre justo siente un compromiso ineludible con la justicia y no pasa por encima de ella bajo ninguna circunstancia, pues es consciente del compromiso personal que siente con ella, además, se tiene claro que gracias a ella, los arreglos y convenciones sociales, se mantienen vigentes. Hay que dejar por sentado que estos arreglos sociales poseen dos puntos en particular de vital importancia, que son: Proteger los derechos de las minorías y las personas en situación de desventaja, y, el bienestar social en universal. Para seguir estos planteamientos a nivel general se plantea una justicia pública que se encarga de jerarquizar las propiedades de los derechos, para implantar de manera ordenada que organismos tienen poder sobre otros, para resolver inconvenientes y tomar decisiones cuando, existe conflicto con alguno de estos de menor jerarquía. Con respecto a todos estos organismos o instituciones justas, todos los seres morales racionales se ven en la obligación por sus principios morales individuales de apoyar a todas estas instituciones, el fin de estas instituciones y todos los seres que las apoyan es pensar en un bien de la humanidad como un todo.

Todo lo anterior plantea, por lo tanto, que sea la justicia establecida por personas justas, lo que nos lleva a un circulo que no nos da más escapatoria que plantear una definición de justicia para poder entrar en él y seguir avanzando en esta recta final. Por esto, sería una acotación coherente con todo lo anterior y pertinente para el momento del desarrollo de la obra en la que nos encontramos, comentar que: la justicia se funda y es, por tanto, el concepto de reciprocidad que reconcilia los puntos de vista de uno mismo y de los demás como personas morales, racionales e igual. Es por tanto, la justicia el conglomerado de términos y preceptos que todos reconocen como justos, y que por ser guiados por personas juiciosas responden a un ideal de amor a la humanidad, de forma racional, libre, moral y equitativa. El equilibrio de estas personas yace por tanto, al mismo tiempo, en los principios de justicia. Es el círculo de conceptos[8] planteado anteriormente al que debemos intentar penetrar para vislumbrar más claramente que es la justicia, por ahora, tomaremos lo anterior como la base sobre la cual podamos dar el siguiente paso en la definición, teniendo en cuenta que el que carece del sentido de justicia, carece de noción de humanidad, por lo que, podemos decir que, además de lo anterior, la justicia es un ejercicio completamente humano que también nos da fin; siendo esta la que asimismo da sentido a la sociedad sin una autoridad y una justicia arbitraria y opresiva, siendo dicha sociedad libre y desarrollada moralmente; pues la justicia no es el cumplimiento a cabalidad de exigencias impuestas, sino patrones racionales de conducta con bases coherentes y morales.



____________________________________________________________________


[1] Al referirse a rectitudes se alude el concepto de lo que es correcto, o está bien hecho, partamos de: lo correcto y bueno es diferente para cada individuo pero en nuestro caso, por suponer un individuo racional que acepta leyes establecidas por su condición natural –de racional- entiende que es el bien aquello a lo que todo tiende, como lo expuso Aristóteles en Ética a Nicomaco, y por consiguiente lo correcto es aquello que tiene por fin o por base el bien o lo bueno.

[2] La referencia de sentimientos morales, obedece a que una trasgresión de la norma por parte de un ser en su estado más precoz, que es, por lo tanto, menos desarrollado moralmente, esta representa un sentimiento de culpa estrictamente natural –intentaremos más adelante procurar establecer la diferencia entre sentimientos morales y naturales-.

[3] Acá las expondremos de forma básica, para una mejor compresión del asunto remítase a: Rawls, John. Teoría de la justicia, capitulo 8: Un sentido de la justicia, páginas 443 a 448.

[4] Pensar en un constante “debe ser” y tenerlo como meta, es el primer paso para dejar de vivir un “es” injusto y copado de errores. Para esto se debe partir de que la imperfección es el punto de partida más positivo para idear y articular, primero teóricamente, un “debe ser” para la sociedad y todas las cosas en general.

[5] Este contrato social que se plantea es aquel que se va generando por aprobación de todos las partes de manera no formal, pues este no implica un dialogo directo o unas prohibiciones jurídicas denotadas claramente, son, en otras palabras, prohibiciones que pauta la misma sociedad para establecer un orden dentro de sí misma; mas no implica en ningún momento aspectos legales, pues es la sociedad misma quien se encarga de separar y castigar a los que trasgreden dicho contrato.

[6] Se pretende crear un paralelo con los sentimientos morales, en cuanto al uso de la palabra dentro del término.

[7] Entiéndase por cualidad de las pasiones, que de estas se padecen, y por tanto, no hay razón humana que pueda controlarlas fácilmente.

[8] Se pretende dar la idea de un círculo que, perfecto, no deja escapar nada de si, ni permite entrar nada dentro de sí.